Martes, 22 de Septiembre del 2020

El conflicto entre Sebastián Beccacece y Pablo Pérez dejó cicatrices

Independiente

Publicado el: 19 de septiembre de 2019  -  18:49h
Escrito por Javier Espinosa
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El conflicto debilitó a Beccacece: tanto en el plantel como en la dirigencia existe cierto descontento por el mal manejó de la situación. ¿Cómo seguirá esto?

Por más que todos se empeñen en remarcar que hay que dar vuelta la página y simular que no ha pasado nada, los acontecimientos que se suscitaron sembraron cierta desconfianza en el plantel. El técnico salió debilitado. El escenario sobre el que está parado ya no es tan firme. Lo que se rompió no es sólo un pizarrón.

A los futbolistas no les gustó nada el hecho de que la situación haya trascendido las puertas del vestuario. Saben que la información se filtró desde el cuerpo técnico, lo que propagó resquemores y quejas subrepticias. No es ése el único motivo por el que los jugadores tienen al entrenador en observación. Los permanentes cambios de posición a los que Beccacece los sometió en los diez partidos que lleva su ciclo alimentan el recelo. Bustos, Sánchez Miño, Pérez, Blanco, Palacios y Benítez han jugado en tres posiciones diferentes. Silva y Figal cumplieron dos funciones. Por lo bajo, algunos integrantes del plantel exponen su incomodidad y argumentan que tantos cambios conducen a la confusión.

El lunes, el entrenador les avisó a Pablo Moyano y al secretario general, Héctor Maldonado, que su plazo será el partido del jueves 26 ante Defensa, por la Copa Argentina. Los directivos, que aceptaron invertir 15.500.000 dólares para reforzar al equipo, están decepcionados con la campaña. Y consideran que Beccacece no tuvo tacto para manejar la situación, lo que amplificó un problema que podría haberse resuelto sin superar las barreras de la intimidad. “Lo mejor hubiese sido sancionar a Pérez y simular una lesión muscular”, comentaron desde la CD. El descontento es palpable. Quienes conducen el club coinciden en que no supo gestionar la crisis. A pesar de todo, los directivos quieren que Beccacece continúe para evitar tener que salir a buscar un entrenador en un mercado que ofrece opciones acotadas. “Acá hay un contrato firmado”, le recordaron por si acaso.

El gran inconveniente para el técnico es cómo seguir. El público lo silbó tras el empate con Lanús. Y las turbulencias de un conflicto inesperado le hicieron perder aún más altura de vuelo a un ciclo que no despega. Los directivos remarcan que no obró como buen piloto de tormenta. Y hay preocupación: saben que cualquier sacudón podría precipitar una caída en picada hacia el rechazo popular. Becca enamoró con lo que construyó en Defensa, pero ahora tiene a todos con el corazón partido. Sólo él puede repararlo.


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